La calidad del vino no se mide por los grados

Después del agua, el elemento más abundante en el vino es e alcohol, específicamente alcohol etílico que se produce por la transformación en los azúcares durante la fermentación. El grado alcohólico de los vinos indica el número de litros de alcohol etílico puro contenido en cien litros de vino. Es decir: en un litro de 10 grados tenemos cien centímetros cúbicos de alcohol cuyo peso gira sobre los 80 gramos. Aquí conviene aclarar un malentendido que suele creerse que  la calidad de los vino está reflejada por los grados .No es cierto.

El error proviene de un hecho concreto casi siempre, los vinos de las mejores añadas, los grandes vinos, presente un tenor alcohólico superior al habitual en ellos. Es verdad que el alcohol asegura la  buena conservación del caldo, defiende al líquido de ciertos microorganismo patógenos y resalta las virtudes  de los otros componentes del vino. Pero no es infrecuente que un vino de graduación media o baja sea igualmente un gran vino, superior incluso en calidad a otros vinos más ricos en alcohol .

Un admirable bodeguero francés, propietario de los viñedos del Chambertin, se molestaba cuando un bebedor mostraba excesiva curiosidad por la graduación de su vino: le parecía una curiosidad impertinente e inútil. Y contestaba así: “¿Se atrevería usted a preguntarle la edad a una bella dama?”.

Un vino de calidad requiere una determinada riqueza alcohólica pero la riqueza alcohólica no garantiza la calidad de un vino. En general puede decirse —con la relatividad que rige en esta materia— que los vinos de graduación baja —entre 9 y 11 grados— son vinos normales de mesa l:os de graduación media —de 1 ¡ a 13 grados— se consideran vinos superiores de mesa; los de tenor más elevado se destinan al coupage o, cuando poseen una notable calidad, se toman como aperitivos o vinos de postre.

LA IMPORTANCIA DE LA GLICERINA

Otro componente del vino es la glicerina, muy es casa en los tintos —poquísimos gramos en cada litro—, más abundante en los blancos —hasta veinte gramos por litro—. La presencia de la glicerina es importante pues otorga al vino su delicadez aterciopelad ya, en ciertos casos una correcta suntuosidad. Los vinos secos tienen muy poca glicerina, salvo los vinos de las mejores añadas.