Sobre el despojo del Che de la UNAM: anarcos de mentiritas

Sobre el despojo del Che de la UNAM: anarcos de mentiritas

Ora sí que voy llegando del mitin convocado por alumnos de la Facultad de Derecho de la UNAM, pero extensivo a toda la comunidad, para visibilizar la desaprobación que tenemos muchos por el despojo que pocas personas han hecho a la Universidad desde hace casi 17 años. 

Decepcionado por la baja convocatoria que tuvo la protesta: de los casi cuatro mil que dijeron en feis que iban a ir o tenían interés, no habíamos más de 600. Igual no es poco, ciertamente es más que quienes hurtaron el uso del Auditorio Che Guevara a partir de la pasada huelga del CGH. Personas que, dicho sea de paso (porque sí es relevante), son en su mayoría ajenos a la comunidad de estudiantes, profesores, investigadores, administrativos, sindicalizados y demás incorporados a la UNAM.

Personas que hacen pasar su despojo* por una okupación anarquista, personas que mueven el narcomenudeo de esa parte de Ciudad Universitaria (la verdad no sé hasta dónde lleguen o si tienen que ver con los de otros lugares, aunque mi opinión es que son lo mismo) y que han instaurado un ambiente de temor a quienes estudian y trabajan diariamente junto a ellos.

*que dice mi amigo Berni que no debo poner robo porque no es un bien mueble. Oki, pero simbólicamente suena más padre y más de malvados.

¿Y qué coños es un okupa? En términos simples y MUY apegados a la realidad, se trata de una persona asumida ideológicamente como anticapitalista, que retoma un lugar físico abandonado o en desuso para resignificarlo como un espacio libre y para su uso popular. Puede ir de comedor comunitario, de casa habitación, de encuentro discursivo, de talleres solidarios. Una cosa bonita, pues. Sin embargo, despojar un espacio en uso y convertirlo en el centro de comercio informal/ilegal de una institución educativa, eso definitivamente no es.

En su retórica retorcida, que es donde está su expertise, quienes están a favor de no desalojar el Auditorio Che Guevara echan mano de cuanto enredo pueden para no pronunciar el robo del que son responsables o, al menos, cómplices (vale la pena aclarar que ya se le decía el Che mucho antes del actual despojo, no se trata de un bautizo emanado de los malandros, sino una convención previa para referirse al Justo Sierra).

"El auditorio no es el principal problema de la UNAM".

"¿No han visto en qué condiciones están los baños de las escuelas?".

"Están reproduciendo un discurso mediático para que entre la fuerza pública" (aquí si aclaro que no y sí, en ese orden).

"Ahí está, ese es del PRI, ¡¡¡ahí está!!!".

"¡Diálogo, diálogo, diálogo!".

Claro, los oportunistas quieren diálogo en un evento que ellos no convocaron porque, de hacerlo, nadie va. Además, la convocatoria fue explícita (por eso me gustó y fui) en que no se iba a buscar el intercambio de opiniones, se iba a demostrar que somos muchos los que estamos hasta el carajo de ver cómo estos casos, pocos pero simbólicos, pasan sin que la autoridad haga absolutamente nada. La misma autoridad arbitraria que impone a su Junta de Gobierno y a su rector, es verdad, pero esos son los términos legales de la UNAM. Así son las cosas y se joden, es cierto, quien esté en contra puede protestar dejando las filas universitarias. Quienes no, podemos participar de actos como el de hoy, desangelado y mal organizado, atril de protagónicos veinteañeros, como sea; lo de hoy fue un acto político, de los que ya no abundan en la UNAM y eso ya es ganancia.

La profesora Maritza -presentada sin apellidos o titular de cuáles asignaturas en la Facultad de Filosofía y Letras- tuvo la participación más fuerte y conmovedora de la ocasión. Su relato, recogido a lo largo de 35 años de labor en la FFyL, denuncia el clima de miedo de que ahora son presa todos los que ahí están diariamente: las discusiones y afectos contruidos en los pasillos de la Facultad y su auditorio, la fuerza simbólica de la palabra, hoy se han convertido en una carrera de a ver quién puede salir antes del lugar y volver, a pesar de no querer, el siguiente día; y así todos los días. Puestos de comida que esconden (no muy afanosamente) la venta de drogas, personas que duermen encima de los botes de basura, rayones a los automóviles, pedradas a la ventana de salones, balaceras entre grupos rivales (donde los baleados han sido a veces inocentes), gritos, insultos, intimidación, abuso sexual, M-I-E-D-O.

Maritza terminó por darles en la madre a quienes, necios, defendían su derecho a hacer del Che un muladar privado: "Se dicen anarquistas y en contra del capitalismo pero ustedes tienen todo el mercado, ¡¡¡SON LOS MÁS CAPITALISTAS!!!". Tiene razón, son eso y mucho más.

Claro que cuando arrebataron el micrófono a los organizadores, estos fueron más listos y dieron el mitin por terminado. Y ahí se quedaron vociferando los anarcos de mentiritas, como es lo único que les sale bien, a oídos sordos de quienes los volvimos a ver como la escoria que siempre han sido.

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Segunda edición a este texto: hoy no podemos dejar de escuchar a la reina del Tex-Mex, porque la maldita Yolanda Saldívar nos la arrebató ayer hace 21 años #Ayñ :'(