Populismo, con estrategia

Populismo, con estrategia

Al despertar el día de hoy, por inercia actualicé el Facebook en el celular y sentí que estaba aún soñando o que al tener borrosos los ojos, malinterpretaba lo que veía. Pero no, Andrés Manuel López Obrador compartió cinco fotografías y un mensaje en el que explicaba que en Audiencia General saludó al Papa Francisco, a quien le entregó una carta en la que se congratulaba de la próxima visita del pontífice a nuestro país y le obsequió una medalla de Fray Bartolomé de las Casas.

Esto sí podría ser considerado como pupulismo, en coincidencia con la carga negativa con la que suele ser usado el término. Cabe aclarar que la definición real, decir defender los intereses y aspiraciones del pueblo, no necesariamente corresponde a algo censurable, no si en efecto hay esa intención (se supone que para eso son los gobiernos). El populismo de AMLO no es distinto al de las administraciones de Barack Obama en Estados Unidos y de Raúl Castro en Cuba o a la del propio Peña Nieto. Lo que en esta ocasión es notable, es que el dirigente de Morena, con los modestos recursos con los que cuenta en la actualidad, está aplicando una estrategia.

López Obrador no sólo se abrió a la posibilidad de recorrer Estados Unidos y Europa para dar notoriedad a su lucha contra la corrupción en México, sino que fue a la cuna del catolicismo para implícitamente relacionar su lucha por los pobres a la del líder espiritual de la mayor parte de los mexicanos.

No cabe duda que este es el momento de López Obrador, no sólo en México se le ve como una salida a la podredumbre de la vida pública, sino que en el plano internacional una figura como el Papa ha puesto en la agenda de millones un mensaje muy similar al suyo. Sin embargo, no se debe olvidar que 2006 parecía ser su año también. Lo cierto es que sobre esa ocasión, se ha posicionado la opinión (sostenida por personajes tan diversos que incluyen al Subcomandante Marcos) de que si bien hubo una campaña negra en su contra, él tuvo la culpa también de su derrota, al no tener una estrategia eficaz. Si todo sigue como hasta ahora, ese argumento ya no podrá ser usado para 2018.