Un buen día para ser colombiano

Hoy es un buen día para ser colombianos. Y cuento mi emoción, y al mismo tiempo externo mi tristeza por la confusión, desinformación y escepticismo que hay en el país

Un buen día para ser colombiano Caravanas por el Sí y por el No en Colombia como cual campaña política

Tengo que confesar que desde empezaron los diálogos muy poco hablo con mi padre desde que se intensificó el tema, él está a favor del NO en el plebiscito por la Paz, no cesa de argumentar que el Presidente Juan Manuel Santos le entregó el país a unos violadores y asesinos, que sus impuestos pagarán la manutención de los rufianes.   

¡Ups! Y se molestó porque le recordé hace ocho años él mismo votó por  Santos Presidente, y les digo -¡eh!- yo nunca voté por el que ahora es Presidente ni antes, ni en la reelección. 

Para dejar claro que mi voto por el Sí es aislado de lo político. Porque como lo escribí en mi anterior comentario: -¿La paz de quién?-, donde explicaba que el plebiscito por la Paz se politizó. O usted es de Santos si es del Sí, y si es” Uribista” de Uribe Vélez expresidente, o del ex procurador Alejandro Ordoñez, le pertenece al No.

Pero quiero darme la oportunidad de perdonar, yo nací en los 90 en el pleno apogeo del narcotráfico y el Pablo Escobar que tanto les encanta ver en las series de Netflix, tal vez sea mi última participación en la democrática de mi país a distancia, pero me siento orgullosa de ser de la  votación más importante de la historia de Colombia. Aunque mucho por pereza como en todo país latino esto no es de gran importancia.

Les doy un balance de víctimas del conflicto con mi edad, pa´ que le calculen – ¡ja!- 1990-2016: 6 millones 700 mil desplazados, 220 mil muertos, 45 mil desaparecidos y más de 30 mil secuestrado, los datos macro, de la CERAC, Centro de Recursos para el análisis de Conflictos.

Ahora vamos con los datos micro, los recuerdos de la guerra y el ambiente de desánimo actual por las diferencias del plebiscito por el que se vota.

Mi tía Luz estaba en una Finca en Fundación- Magdalena, y  nuestra angustia en la familia cada vez que llamaba llorando porque se llevaban a Jaime su esposo  a da darle un paseo por el monte, a darle de comer a la guerrilla.

Pedían plata o una vaca, para que lo regresaran bien. Ya en últimas se regresaron a la ciudad porque un paramilitar (otra guerrilla que ya se desmovilizó) les “sapió”, que ya venían a joderlos los de las FARC, porque según les andaban dando se comer a los dos bandos.  ¿Qué hacían? Estaban entre la espada y la pared.

Como olvidar que mi abuela, tuvo que vender su finca en el Copey César, porque ya estaba poniendo la cosa fea, la “zona roja” se estaba expandiendo. Y comenzaban las amenazas.

Le pregunto a un ex compañero abogado que desde el inicio estuvo entusiasmado con el Sí, aquel con el que conviví muchas aventuras en la política cuando estudié en Colombia y pude medir su desanimo. Pero me dice que el No se expandió como virus.

A mi mamá y hermano  vía Skype les traté de explicar las ventajas y desventajas con la cartilla que me llegó a última hora de la cancillería, y pero dicen que votarán por el No. Porque aún hay grupos aislados pidiendo vacunas… pero cuál es la diferencia, si votan por el No. El sí nos daría cierta ventaja, digo, a nivel jurídico.

Mientras mis tías envían cadenas de oración del Sagrado Corazón de Jesús vía whatsapp o en Facebook, apelando al catolicismo y a la fe cristiana, regándole  a Dios que suceda lo mejor en el país. Ojalá el Sí.

Las redes sociales, no se quedan atrás inundadas de desinformación, con memes, videos, y campañas, la gente expresa que está confundida. 

No pude contener las lágrimas al ver el bello  atardecer de Cartagena de Indias el 26 de octubre vía streaming  desde mi oficina en la Ciudad de México.  Como si estuviera en esa bella ciudad con su arquitectura colonial que me encanta tanto. Retomo esta frase de aquel día: “Desarmar mentes y corazones”, dijo Rodrigo Londoño el máximo líder de las FARC en la ceremonia de la firma del último acuerdo de esta semana. 

Creo que hay que desarmar corazones, razones mil existen para odiar a los guerrilleros que se chuparon medio siglo el presupuesto, que se pudo invertir en educación, salud y desarrollo del campo, para que los productos de la canasta básica en el país cafetalero no sean tan altos.

Desarmar corazones para que este plebiscito que dividió a las familias colombianas, se acabe pronto, porque lo que viene no va a ser nada fácil. Es un largo proceso, no más advierto.

Pese a ser un acuerdo muy hecho a las carreras, y tiene ciertos cavos sueltos como lo han calificado analistas, juristas y políticos, pero de ese selecto grupo me quedo con aquellos que estudiaron el acuerdo y dicen que: “Más vale una paz mal diseñada, que prolongar una guerra”.

Porque “Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a su muerte espiritual”, Martin Luther King. 

 

PD: si al colombiano lo que le preocupa es la impunidad, pues creo que no le vendría mal a los desmovilizado de las FARC los castigos de la legalidad e impuestos que paga cada ciudadano en Colombia, que trabajar más para el estado no puede: La Dian, las EPS, la ARP, el Predial, el 4 x100, el IVA, la retención en la Fuente, el impuesto de guerra, el SOAT, el RUN, el RUT y Data Crédito etc… jajajaj