“Cultura Tributaria en México”

“Cultura Tributaria en México”

“En este mundo solo hay dos cosas seguras; la muerte y pagar impuestos”.

Benjamin Franklin; político estadounidense. 

 

La Cultura Tributaria se basa en diversos puntos, como lo son; la confianza, la ética personal, el respeto a la ley, la responsabilidad ciudadana y la solidaridad social. Los impuestos son un tema complejo y muy técnico. Me queda claro que como ciudadanos no debemos ser especialistas en la materia, pero por mandato constitucional, la carta magna nos obliga a contribuir al gasto público de manera proporcional y equitativa en que dispongan nuestras leyes; cumpliendo de esta manera el principio de capacidad contributiva, es decir; el que gana más estará obligado teóricamente a pagar en mayor cantidad.

Encontramos los impuestos en todas partes, en cada bien o servicio que consumimos día con día. Oliver Wendell Holmes los definió como “el precio que pagamos por una sociedad civilizada”

Para entender este tema de manera muy simple, los tributos se dividen en dos tipos; los directos que son aquellos que gravan directamente al ingreso; en México tenemos el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y los impuestos indirectos que gravan el consumo, existiendo el Impuesto al Valor Agregado y el poco conocido Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS). Una persona económicamente activa en la formalidad será sujeto de ISR, ya sea que tribute como asalariado y en cada nómina su patrón le retenga el impuesto o por medio de una actividad empresarial, como persona moral (jurídica) o persona física. En lo que se refiere al IVA e IEPS todos los pagamos diariamente, algunas veces ignorándolo, sobre el primero y mas común a nivel mundial prácticamente todos los bienes y servicios incluyen este gravamen, existiendo ciertas exenciones como lo son alimentos en estado natural, medicinas, sector primario, etc. En el caso del IEPS, su fin, entre otras cosas; es el de desincentivar el consumo de ciertos productos, teniendo en las bebidas alcohólicas, cigarros, bebidas saborizadas o alimentos con alta densidad calórica los ejemplos mas claros.

México atraviesa desde hace ya varios años una severa crisis en su democracia y los ingresos gubernamentales son una parte fundamental de esta crisis.

Históricamente fuimos un país petrolero y no una nación tributaria, es decir que nunca nos preocupamos por educar a una sociedad en contribuir y después exigir la distribución correcta de los recursos en el gasto público. Por años nuestros barriles de petróleo se vendían en más de 100 dólares estadounidenses en el mercado mundial, hoy en día el precio unitario no pasa de los 50 dólares. Las tendencias globales indican que el mercado petrolero seguirá decreciendo debido a múltiples factores, como lo son, por ejemplo; las diversas fuentes de energía que día con día se vuelven mas fuertes y populares. En el año 2013, el Presidente de la República Enrique Peña Nieto envío al Congreso de la Unión la mayor reforma en materia hacendaria en la historia de nuestro país, con el único fin de aumentar la recaudación fiscal del Estado. Han sido años muy intensos para los contribuyentes; creación de nuevas leyes y modificaciones en las que ya existían en materia fiscal, infinidad de reglas misceláneas, decretos presidenciales, reglamentos, criterios, solo por nombrar algunos. Hoy, 4 años después, continúan los cambios pero la reforma ya se consolidó; México es un país que se sostiene por sus ingresos tributarios y no por la venta de petróleo como lo fue por décadas.

Pero el problema sigue siendo el mismo, por un lado millones de ciudadanos que evaden al fisco de manera ilegal, ya sea por encontrarse en la informalidad y no contribuir al Estado o mediante diversas acciones anti éticas, engañando a la autoridad y pagando menos impuestos de los que se encuentran obligados; ambos casos son terribles y son un cáncer para la sociedad. Pero también por otro lado tenemos a las instituciones gubernamentales y a los políticos corruptos que hacen un mal uso de los recursos del país. No tenemos que entrar en el debate hueco y vacío de quien es peor, si nuestros gobernantes que al final de cuentas nosotros elegimos por medio del voto popular o la cantidad de ciudadanos y empresas que defraudan no solo al fisco sino a toda una nación al no cumplir las obligaciones establecidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Nos encontramos desde hace muchos años en un circulo vicioso en el que “si ellos no cambian, nosotros tampoco cambiaremos”, insisto en que es un debate sin sentido en el que nadie resultará ganador. Como mexicano primero contribuyo al gasto público mediante el pago de mis impuestos y después exijo la distribución correcta y adecuada de dichos recursos, no puede ser de otra manera. Entiendo el malestar y el hartazgo social de la población cuando vemos a los políticos llenar sus arcas con nuestro dinero; la democracia está en crisis, por supuesto, cada día nos enteramos de un nuevo caso de corrupción, de desvío de recursos y basta con transitar por las calles de cualquier ciudad del país para darte cuenta de que nuestros impuestos no llegan al cien por ciento a lo que deberían.

El sistema educativo requiere adecuaciones en este tema particularmente, no es posible que culminemos la preparatoria sin la mínima noción de los impuestos, temas muy básicos y simples como la obligación de contribuir, los diversos gravámenes que existen en nuestro país y el destino de los mismos. Con esto se ayudará en la formación de una cultura tributaria necesaria y vital para México. El problema es de fondo y no de forma, si no educamos a los ciudadanos desde lo básico, no pretendamos tener adultos económicamente activos que entiendan el por qué y para qué de los impuestos. En el libro “Fomentando la cultura tributaria, el cumplimiento fiscal y la ciudadanía.” de la OECD (The Organisation for Economic Co-operation and Development) se detallan diversos casos de educación fiscal en el sistema básico de enseñanza y los resultados son verdaderamente positivos. México es un país emergente en el que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) los habitantes de 15 años y más tienen 9.1 grados de escolaridad en promedio, es decir; somos un país que está cursando su secundaria. Claro que hay mucho por realizar y la educación debe de ser la inversión principal y el camino a mejorar nuestra democracia.

 

Conozcamos los impuestos; no importa si contribuyes de forma directa mediante una actividad económica o indirectamente con el consumo, busquemos crear una gran cultura tributaria que eventualmente nos servirá para desarrollarnos de mejor manera en una sociedad que ya existe y seguirá existiendo, la idea es participar en ella contribuyendo y exigiendo un mejor país.

 

 

 

 

 

Juan José Salazar Pérez.

Licenciado en Contaduría Pública por la Universidad de Guadalajara.

Socio de la Firma Salazar y Pérez; Contadores Públicos Consultores, S.C.

Columnista, articulista y conferencista de temas relacionados a la Contaduría Pública.

 

gueme en twitter: @Juanjosesyp

juanjose@syp.com.mx

www.salazaryperez.com