La Ciudad de México, ¿una ciudad del futuro?

En pocos años los sueños disparatados de autores de ciencia ficción podrían ser realidad. La necesidad de combinar los factores tecnológicos que revolucionaron la economía del siglo pasado con las posibilidades que brindan los avances recientes en inteligencia artificial son un preocupación a nivel internacional para los ciudadanos, las empresas y los gobiernos. ¿Cómo impactará la revolución tecnológica en la vida de las personas? La respuesta a esta pregunta no se debe buscar en el futuro próximo, sino en otras latitudes.

La Ciudad de México, ¿una ciudad del futuro? Ciudades del futuro

El desarrollo tecnológico ha desatado una oleada de transformaciones profundas, en pocos años los sueños disparatados de autores de ciencia ficción podrían ser realidad. Tesla Motors, Google y otras compañías especializadas en el sector automotriz han dado pasos concretos en la generación de automóviles que se conducen por sí mismos. Los trabajos en este ámbito no son nuevos, pero revelan una preocupación global fundamental: la necesidad de combinar los factores tecnológicos que revolucionaron la economía del siglo pasado con las posibilidades que brindan los avances recientes en inteligencia artificial.

 

¿Cómo impactará la revolución tecnológica en la vida de las personas? La respuesta a esta pregunta no se debe buscar en el futuro próximo, sino en otras latitudes. Los problemas cotidianos que enfrentamos en la Ciudad de México –movilidad en la ciudad, inserción laboral, desarrollo urbano, desechos urbanos, inseguridad, corrupción e impunidad, impartición de justicia, participación y representación política, entre muchos otros– no son una tragedia irremediable que solo se sufra en nuestro querido valle; por el contrario, son escenarios recurrentes que se viven en las grandes urbes del mundo y que ya han encontrado soluciones por medio del análisis de datos en tiempo real.

 

El futuro del transporte ha comenzado con la renovación de los conceptos básicos que nos permiten entender la movilidad en las ciudades. Desde el transporte individual, como un automóvil, hasta el transporte público que mueve a millones de personas al día, debemos entender que la idea de salir de un punto A para llegar a uno B no debe ser pensada como un conflicto, sino como una posibilidad de incrementar el nivel de vida de la población. En un artículo reciente, Ben Bland, coo de la compañía de inteligencia artificial Sensum, señaló la importancia de la recopilación de información y datos para hacer posible la transformación del transporte. El objetivo de los desarrolladores de vehículos podrá incorporar sensores para identificar el estado físico y anímico de las personas para generar entornos en los que se ajuste la luminosidad, la temperatura o la música para convertir una situación caótica y estresante, como el tráfico, en un momento agradable e incluso recreativo.  

 

Este escenario parece muy lejano para el usuario cotidiano del servicio de transporte público de la Ciudad de México; un sueño periódico del ciudadano común es que el tormento que significa un traslado de hora y media sea placentero. ¿Puede esta ciudad emprender un proyecto de renovación de las líneas de metro, de las rutas de camiones y de los servicios de taxis? Resulta claro que los esfuerzos que se han llevado a cabo para desahogar el tránsito de personas son insuficientes; ni la línea 12 ni las nuevas rutas del metrobus impiden que uno tenga que sumergirse en un mar de personas para llegar a su destino. Entonces, ¿estamos condenados a vivir en el atraso?

 

Como sugeríamos unas líneas arriba, la solución puede asomarse desde otros horizontes.  En una emisión reciente, The Economist presentó una mirada a los esfuerzos que ha llevado a cabo la ciudad de Seúl, capital del Corea del Sur, para resolver los problemas de movilidad en una ciudad con diez millones de habitantes. ¿Cómo se mueven tantos coreanos de manera eficiente? Por medio de la recolección de datos en tiempo real. Los múltiples dispositivos electrónicos que rodean a cada ciudadano mientras transita por la metrópoli reúnen datos que son interpretados y utilizados para hacer más eficientes los servicios de la ciudad. Los trenes llegan a donde hay más usuarios y los conductores de automóvil reciben sugerencias de rutas alternas. Toda esta información es concentrada por el gobierno de la ciudad y puesta a disposición de los ciudadanos para que cualquiera pueda generar nuevas aplicaciones que mejoren los niveles de vida. Este proyecto ha permitido que se desarrollen soluciones para los problemas de alojamiento que enfrenta la capital coreana y otras iniciativas que buscan hacer más satisfactoria la vida del ciudadano de a pie.

 

El alcalde de Seúl, Park Won-Soon, destacado activista y luchador por la supervisión del buen gobierno y la lucha contra la corrupción política, no solo le consiguió a su ciudad el premio a la mejor ciudad medioambiental en 2015, sino que también se ha preocupado por mejorar la coordinación de los servicios gubernamentales por medio de la adopción de políticas de gobierno abierto. Seúl cuenta con el servicio de metro más grande del mundo, pasando por 25 distritos para dejar a sus pasajeros a tiempo en los lugares a los que se dirigen. Asimismo, los servicios de transporte público cuentan con conexión Wi-Fi, asientos con calefacción y otros elementos que sirven para convertir la experiencia de un traslado en una experiencia satisfactoria. Sin duda, Seúl está en una posición avanzada en la revolución de los transportes que vaticina Bland. Desde luego, estos servicios cuestan, pero el gobierno de la ciudad ha invertido lo necesario para impulsar los servicios de movilidad que mejoran el estándar de vida.

 

De acuerdo con la emisión de The Economist, para 2050 dos terceras partes de la población humana habitará en ciudades. Esto plantea un problema y demanda soluciones de mediano y, sobre todo, de largo plazo. Las iniciativas que están en marcha no se concentran en urbes del mundo desarrollado, sino que también están presentes en ciudades como Nairobi, capital de Kenya. Los problemas de movilidad de esta ciudad africana comprometen la calidad de los servicios de salud. Sin embargo, hay proyectos que buscan generar opciones de tránsito más efectivo a partir de la recolección de datos en tiempo real, el análisis de situaciones específicas y la generación de respuestas inmediatas. Por medio de un sistema similar al que utiliza la empresa de transporte Uber, han implementado un servicio de ambulancias que conecta a los conductores, a los ciudadanos que necesitan auxilio y a los hospitales más cercanos para hacer eficiente el servicio médico de la ciudad. De la misma forma, recolección de información y la implementación de aplicaciones móviles pueden coadyuvar en la coordinación de las actividades ciudadanas para poder desarrollar servicios de calidad y mejorar los niveles de vida.

 

Pero, ¿qué estamos haciendo en la ciudad de México? El servicio de transporte es insuficiente, colapsa en las horas pico; los servicios de salud pública son superados por la demanda de los usuarios; la coordinación entre oportunidades de empleo y personas que buscan trabajo es una necesidad apremiante incluso a nivel nacional; las estrategias de representación política son incapaces de expresar las problemáticas de la ciudadanía para ofrecer respuestas concretas; y la lista de conflictos sigue y sigue. En 2014, Miguel Ángel Mancera presentó un plan para hacer al entonces Distrito Federal en una "Capital Digital". La intención era crear mecanismos que vincularan las dependencias del gobierno con institutos académicos y la sociedad civil para incentivar el uso de las tecnologías informáticas. ¿Qué ha pasado?