¡No me miren raro!

Hoy, dentro del campo de tiro con arco en las instalaciones del Centro Hipico Virreyes, parte de la tercera sección del bosque de Chapultepec, donde cada domingo acudo (desde hace unos 38 años) a practicar el tiro con arco en la modalidad hunter. Un jovenzuelo me preguntó con la intención de iniciar una charla ligera: ¿Tiene idea como le fué al Necaxa? En automático respondí que no. El me cuestionó: ¿No le gusta el futbol? Estuve a punto de explicarle que de pequeño quise jugar futbol. De hecho en la primaria pertenecí a un equipo que portaba orgullosa y coincidentemente los colores y las barras del Necaxa. Pero para mi frustración el balón jamás estuvo cerca de mis piés. Y miren que lo perseguí porfiadamente. Tal era la repulsión del esférico hacia mi persona que el entrenador me puso de defensa. (Idiota, me hubiera puesto de portero y ningún gol nos hubieran metido) Pero en la linea defensiva el balon buscaba siempre la manera de escurrirse por la otra banda y buscar cobijo en nuestra portería. Me encantaba el futbol, pero yo nunca le encanté a el. Por eso desistí. Después jugué basketbol para lo que resulté verdaderamente mediocre, pues aunque fuí buen burlador y corredor, era yo pésimo encestador. Al poco rato andaba yo de beisbolero. Ahi si destaqué un poquito. No era buen lanzador pero si un excelente primera base y un regular bateador. Pero la lejanía de los campos para practicar el rey de los deportes me terminó alejando a mi de los diamantes. Aprendí a jugar golf a la fuerza. No por que me gustara sino por que mis padres eran socios del club Campestre y para desquitar la mensualidad me metieron a clases. No resulté tan guey: llegué a dominar bien el Drive y llegué a ser buen Poteador. Pero ese ambiente fifi no me gustaba ni para ligar. Las chavitas eran muy estiradas. Intenté jugar hockey sobre hielo pero para eso si fuí bastante guey. No se me daba mucho la patinada en reversa. Deportivamente mis opciones de integrarme a un deporte pupular se me estaban terminando así que reduje mis espectativas. Badmington, Ping Pong, Spiro. En la casa siempre hubo Fronton, así que aunque mis cuates no jugaran yo pasaba las tardes peloteando contra mi propia sombra hasta un día que quedé convencido que cualquier deporte donde una pelota estuviera involucrada no era lo mío. Así que una tarde me deshice de todo tipo de raquetas, balones, pelotas, bastones, manoplas, pucks, sticks, gallitos, canástas, redes, mesas y bates. Los deportes acuaticos siempre me habían entusiasmado pero no teníamos alberca. Nada mas una fuente que casi siempre estaba vacía. Lo que teníamos era un inmenso jardín con frontón y caballerizas con media docena de caballos para pasear en un Rio de Churubusco que todavía era rio. Cerca de 5000 mts cuadrados de precioso pasto junto al ex- convento de Churubusco. Una manzana completa. Y mi jardín se convirtió desde siempre en pista de minimotos, ring de boxeo, arena de lucha libre, pista de esgrima, campo de tiro con pistola de municiones, con rifle de aire, con 22, con M-1, con 30-30, con escopetas, con metralletas, con pistolas de todos los calibres, stand de tiro con arco, con hacha corta, con tomahawks, con cuchillos, con dardos, con shuriken (estrellas ninjas), pista de obstaculos de infantería, trapecio de cirqueros, cuerda floja, tatame de kung fu, lanzamiento de boomerang, práctica de lazo, de látigo australiano y paraje agreste de ciudad Gótica durante esos años cuando me disfrazaba de Batman y andaba trepado en todas las azoteas persiguiendo villanos imaginarios. Con el tiempo me di cuenta que todos esos hobbies y pasiones estaban considerados como disciplinas militares en su mayoría y para lo que desarrollé extraordinarias habilidades fué para convertirme eventualmente en una especie de Hitman. Algo que Rambo hubiera deseado ser.  Muchas de esas habilidades las afiné durante mis dos años de cadete en la Universidad Militar Latinoamericana. Algunas de esas destrezas me han servido en mi carrera como actor. Aunque en la mayoría de las veces la gente piensa que existe un truco que me hace ver mas habil de lo que en realidad soy. Yo puedo asegurarles que no. Soy extremadamente habil en ese tipo de suertes. Así que cuando el chavo me miró cual bicho raro por que no supe contestarle que suerte había corrido el Necaxa en el partido de ayer y me cuestionó: Aparte del tiro con arco. ¿Que otro deporte practica? Estuve a punto de responderle con el famoso díalogo de Liam Neeson en la saga de Taken: "Tengo una serie de habilidades. Habilidades adquiridas a traves de una larga carrera. Habilidades que me convierten en una pesadilla para la gente como tu." Pero aparte de pretencioso, hubiera sonado ridículo. Aunque en el fondo sea completamente cierto. Y como yo. ¿Cuantos mas hay por ahí, a los que no nos gusta el futból?