Ya en serio... esto de las series?

Desde hace algunos años (8 mas o menos) la industria televisiva Mexicana ha hecho intentos (algunos bien logrados y otros muchos no) por entrar a la moda de las series en un intento de anticiparse a lo que ahora es una realidad: La audiencia está viendo cada vez menos TV abierta y haciendo de la TV de paga por Internet (lease Streaming) su opción favorita de entretenimiento. Pero sin embargo la producción nacional no acaba de aterrizar en el favor y el gusto de las TV audiencias. ¿Por que? No es cuestion de malinchismo por el idioma, pues las series españolas y argentinas ganan cada vez mas popularidad. ¿Es que lo hecho en México no está bien hecho? Como dije al principio: Hay honrosas excepciones que desmienten esta premisa: Capadocia (1ra y 2da temporadas) , producida por Epigmenio Ibarra y El Pantera (1er temporada) producción de Rodolfo de Anda Jr. son dos claros ejemplos de que cuando se quieren hacer bien las cosas se pueden hacer y resultan en un estupendo negocio. Sin embargo el resto de los intentos - y son muchos - han resultado tibios e inconsistentes si no es que (la mayoría) han terminado en un rotundo fracaso. Algunos dirían que "La Hora Marcada" de Carmen Armendariz fué el primer antecedente de una serie exitosa. Pero este icónico ejemplo cabe mas dentro del formato de "unitario" que el de serie de televisión, pues cada capítulo era un relato distinto que concluía al final del episodio sin mayor consecuencia o continuidad. Al esta le seguiría la exitosísima "Mujer, casos de la vida real" de Silvia Pinal hasta la presente Rosa de Guadalupe y sus consecuentes imitaciones. Pero regresando al tema que nos ocupa, surge la pregunta: ¿Que es lo que las primeras temporadas de Capadocia y El Pantera tienen en común que las diferencía tanto de las demas?

La respuesta es muy simple: un respeto absoluto al formato. Y el formato no lo inventamos nosotros. Lo inventaron los gringos desde los años en que "El Fugitivo" (David Jansen) recorrió cada carretera, camino y pueblo de los Estados Unidos tratando de escapar de su implacable persecutor: El teniente Phil Gerard (Barry Morse) en una odisea que duró 6 temporadas y fué vista por casi 300 millones de espectadores durante sus 4 años de transmisión. Por que entonces insiste Televisa (por ejemplo) en ignorar el formato (exitoso y probado por décadas) e intentar adecuarlo a la fuerza a su esquema telenovelero y escandalosamente fracasado. La empresa se enfrenta al cambio sin la menor intención de cambiar verdaderamente. Por que cambiar significaría restructurarse internamente y al igual que en un gobierno corrupto, el cambio es bienvenido mientras sea solamente cosmético, en apariencia, por fueríta nada mas. Pero por dentro no me toques ni me critiques: así hemos funcionado muy bien los últimos 50 años y si el mundo está cambiando es su problema, no el nuestro.

Y mientras Televisa insiste en acabar de pudrirse en sus laureles (lease Blim), los productores independientes como Epigmenio Ibarra y Pedro Torres, siguen cosechando éxitos y audiencia, comodamente adecuados al esquema universal que han adoptado para competir en todos los mercados internacionales a la altura de gigantes como Netflix y HBO.