No se entiende la importancia de la Relaciones Internacionales en México, otra vez

 

Foto: SRE

Desde la academia siempre se ha criticado que quien llega a la Cancillería muchas veces no es un diplomático de carrera, parece que esta crítica llega a oídos sordos cada sexenio, a excepción de la secretaría Patricia Espinosa-aunque su papel dejó mucho que desear-.

En la administración de Enrique Peña Nieto no es la excepción. Al inicio de este mandato, el Ejecutivo designó a José Antonio Meade, un ya experimentado funcionario público, como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Meade posee un Doctorado en Economía por la Universidad de Yale, sin embargo no tiene una formación diplomática crucial para los vínculos de México con los diversos países en el mundo.

Y más aún, en una relación tan cercana -queramos o no- como la que poseemos con Estados Unidos, dicho por el determinismo geográfico entre otros factores, es una vinculación que actualiza constantemente, por los muchos temas en común con Washington.

Entre éstos, empezando por el hecho de que somos parte de su cinturón de seguridad -nadie nos preguntó si queríamos, pero lo somos-, el flujo migratorio de los muchos mexicanos que buscan una oportunidad de empleo mejor, los acuerdos en torno a la constante problemática de seguridad, tal como el Plan Mérida -también muy cuestionable, por la incursión de EU en las políticas mexicanas sobre el tema de narcotráfico- y muchos más que surgen día a día.

De nuevo se releva este cargo, y en esta ocasión EPN designa a Claudia Ruiz Massieu, quien fungía como secretaría de Turismo. Una vez más, Turismo no es sinónimo de Relaciones Internacionales.

Se ha destacado en los medios que Ruiz-Massieu tuvo un papel destacable al impulsar la actividad turística en el país, sin embargo las relaciones con los demás países no se basan únicamente en el flujo de visitantes que puedan venir al país, que claro, es una parte importantísima, pero no es el punto toral que debe buscar la SRE.

Además, la formación de Ruiz-Massieu es de tipo jurídica y política, por lo que una vez más falta el apartado diplomático.Cabe mencionar que es Doctora en Derecho Público y Filosofía Jurídica por la Universidad Autónoma de Madrid.

Tal pareciera que esta Secretaría no es prioritaria para la actual administración, y se pone en tal a cargo a personas que no son experimentados en política exterior y no parece hacer el intento siquiera.

Se ha dicho que el papel de Meade ante este cargo fue gris, como muestra casi entramos en conflicto con China, tras la cancelación del tren rápido México-Querétaro. Cuestión que molestó al país asiático ya que uno de sus consorcios era el responsable de tal obra (y que por conflictos del Ejecutivo y su ‘casa blanca’ se dio fin al proyecto). Ante este episodio no se destacó de ningún modo la mediación que pudo haber ejercido José Antonio Meade con Pekín.

Ahora queda, analizar el trabajo de  Ruiz Massieu al frente de la SRE a lo largo de estos próximos 3 años -aparentemente, si no surge alguna otra ocurrencia del Ejecutivo-.

Y la incógnita es cómo llevará la difícil agenda con EU, con el tema siempre latente de migración, y a ello le sumamos que se vienen las elecciones para presidente en el país vecino del norte. Hasta el momento este tema está plagado de los comentarios tan desafortunados de un prospecto de candidato presidencial del Partido Republicano como es Donald Trump, que en cada oportunidad lanza sus comentarios de odio a los mexicanos y cualquiera que no se nativo de este Estado. Por ello la pregunta es cómo afrontar, desde la cancillería, este y los muchos tópicos internacionales pendientes considerando que la formación diplomática adolece en esta renovada administración.