Comprando la voluntad del ciudadano.( I )

   O clientelismo político, definido en un pri­mer momento como un sistema informal de inter­cambio de favores, entre actores interesados por el acceso a ciertos beneficios públicos, que se utilizan para el interés privado o particular. (Auyero, 2013)

 

   ¿Quienes actúan en el clientelismo político?

CLIENTE (ciudadano): Busca respuestas a sus necesidades básicas inmediatas.

MEDIADORES (dirigentes): Quien por lo general está adscrito a un partido, asociación o tiene un empleo estadal.

PATRONES (lideres políticos): Buscan acumulación política, adhesiones que legitimen su rol de líderes políticos o aparatos que busquen acrecentar su poder.

 

   El clientelismo político se da como una relación de intercambio entre quienes detentan un cargo político y las comunidades. Cada uno de estos actores tiene objetivos propios por cumplir, pero es sobresaliente la actuación del político o dirigente que manipula las necesidades del ciudadano a conveniencia y de forma informal.

   Esta relación da origen a la corrupción en el manejo de los recursos del Estado, pues son usados para obtener un provecho político particular y no como un bien social. Puede que el origen de estos recursos no sean del Estado y sea capital propio del dirigente político o de un particular (fundación o empresa) el acto corrupto en la relación persiste, por el uso de esos elementos para manipular la voluntad del ciudadano o comunidad recipiente de esos recursos.

   Son distintas y muy variadas formas las que puede tomar a conveniencia el clientelismo político, en donde el acto clientelista puede pasar desde una concesión de contrato por obras hasta la promesa de obtención de un cargo público.

   El clientelismo político, manipula en alto grado las necesidades imperiosas de los ciudadanos. Quien detenta el poder y los recursos, puede valerse de desde la falta de vivienda hasta de alimentos, agua potable entre otros escasos en la comunidad, para asegurarse una elección o entronización en el poder.

   La aparición de este mal para la política y la democracia en nuestras sociedades, provienen más que nada de la pobreza en sociedades subdesarrolladas con poca calidad cívica educativa. En donde la precariedad de servicios en comunidades más deprimidas socialmente, las hace altamente vulnerables a la manipulación de voluntades.

   Como consecuencias para el sistema social y democrático se da en un principio la discriminación negativa de las comunidades recipientes de los recursos del Estado. En ello se hace una manipulación estratégica de la escasez, con el reacomodo de los recursos en donde no existe la repartición justa de ellos, y eliminando así la condición de igualdad que ante la ley tenemos los ciudadanos.

   Se da una alta posibilidad de la creación de un círculo vicioso, en donde el ciudadano solo reacciona ante un bien o recurso ofrecido por el político. Disminuyendo con esto la participación ciudadana, pues no necesita gestionar por medio del voto la satisfacción de los intereses colectivos, privilegiando en la toma de decisión su interés particular.

   El partido político pierde su confianza en las bases, pues ellas están esperando una retribución. En este apartado se evidencia la falta de principios, valores, y poca formación política de la organización.

   El clientelismo político se hace altamente presente en donde las formas constitucionales no satisfacen en todo las necesidades comunitarias, eliminando de esta forma los derechos ciudadanos como instrumento de gobierno.

   Es notable como el clientelismo político degrada a la persona, anulando y pervirtiendo sus aspiraciones para lograr el avance o mejora de sus vidas, perjudicando con ello su autonomía ciudadana.

 

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