Comprando la Voluntad del Ciudadano.(II)

 

 

  Con anterioridad fue descrita la práctica del clientelismo político y sus consecuencias para las democracias, siendo la pobreza en las sociedades uno de los principales fenómenos detonantes del clientelismo, auspiciando el surgimiento de una relación de dominación de los políticos hacia la población, y donde los bienes del Estado son administrados de forma corrupta para favorecer en particular a una candidatura o voto. También se habló de como el Estado de Derecho en el clientelismo político, es usado como un medio para el logro de una falsa legitimidad, como instrumento de manipulación y en muchos casos como herramienta represiva en contra de quienes son adversos a este tipo de tergiversación de la política.

   La existencia de una débil conciencia social en una Nación, con la subsecuente negación de la dignidad humana se hace presente y maximizado por los actores políticos, en su afán de compra de voluntades de los ciudadanos. En esta fase las organizaciones políticas participan enfatizando sus liderazgos carismáticos (casi mesiánicos) muy dados en Latinoamérica, dificultando así la institucionalización de los partidos haciendo que estos padezcan de estructuras políticas débiles.

   Para evitar estos y otros efectos adversos del clientelismo político es necesaria una educación cívica y ciudadana constante, desde mediados de la edad escolar y presente en todas subsecuentes fases de la educación en un país, esto desestimula en mucho la ignorancia en cuanto a la política y su práctica creando una conciencia cívica participativa temprana en las sociedades.

   Autores afirman para desactivar el circulo vicioso del clientelismo político no son suficientes la toma de medidas legales, aunque se han impulsado instrumentos jurídicos tratando de controlar esta práctica en varios países (casos Chile, Costa Rica, Ley Hatch U.S.A).

   A mi modo de ver ningún esfuerzo es vano, en contra de una práctica lesiva para el Estado.

   También es necesario dotar a los ciudadanos de suficientes recursos (fuentes de empleo, diversidad económica y educativa) que garanticen el acceso a su autonomía personal, y que faciliten las condiciones para el ejercicio de las libertades políticas.

   El clientelismo político se da en una relación político-cliente, es necesario romper con este tipo de relación creando la suficiente desconfianza en la ciudadanía. Desconfianza en cuanto a la insana obtención de prebendas políticas y electorales, alertando lo pernicioso de esta práctica o venta de su voluntad política.

   Es evidente que los electores apoyan a un partido por la confianza en sus formas, métodos, ideología y también por las personas que los representan, es vital para ello proporcionar a quienes integren los partidos políticos de una base educativa doctrinal de por lo menos dos años, adaptable a los cambios históricos del momento, pero sin perder de vista la razón y responsabilidad de ser parte de una sociedad. Evitando también que los militantes y activistas se apoderen del control de las organizaciones, ejerciendo un monitoreo de sus representantes.

   Sabemos que el repunte de pobreza extrema en nuestros países Latinoamericanos ha alcanzado altas cifras, y que mucha de esta población de estos países no tienen la fuerza suficiente para sostenerse y salir de esta situación sin ayuda de los gobiernos. Es hora y es pertinente que la labor del político en sus países sea cónsona a las verdaderas prácticas saludables que aseguren el desarrollo para las sociedades futuras.

    EN VIDEO SE PUEDE VERIFICAR COMO SE APLICA EL CLIENTELISMO POLITICO EJEMPLO VENEZUELA.

 

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