Porque odio el transporte público en la CDMX

En la gran Ciudad de México note un gran problema, que usar el metro es sinónimo de ser pobre, naco (ca) y perdedor (ra)…no digo que lo sea. Pero es lo que hemos permitido, por no exigir un transporte digno y a la altura de una “Ciudad de Vanguardia como esta”. La ciudad de vanguardia que tanto presume Miguel Ángel Mancera y sus distinguidos colaboradores

@LauraBruges

Antes de empezar mi tesis de porqué odio el transporte público, déjenme decirles que todo empezó con una simple percepción, pensé que eran fábulas, ahora es una realidad incontrolable.

De un momento a otro todas empezaron a hablar de los estereotipos, y de “lo difícil que es ser mujer en la ciudad de México” gracias a Andrea Noel, después de que le subieron la falda y le bajaron su ropa interior, pese a que este tema era prehistórico. De la nada se soltaron a denunciar todas, y yo también. 

Y a propósito del “Hoy No Circula” quiero aprovechar las dos coyunturas, y contar mi experiencia de campo. Un parentesis, como hubiese querido estar en la huelga pacífica, que hasta pensé que era en Bélgica o en Francia, donde usan más la "burca" para cubrir sus rostros, porque a las chavas de aquí se les ocurrió una buena idea (permitame felicitarlas) : “El metro es público, mi cuerpo no”, el epicentro se dió en el medio de transporte más usado por los capitalinos, según las encuestas.

 

Recién llegue a la ciudad de México, y aún, desde que hago este recorrido –camión o taxi-metro-camión- destino. Es y sigue siendo incomodo, sentir las miradas de uno, que otro hombre mirón, y me preguntaba – ¿me va a asaltar?-¿Qué pasa? Ignorante del asunto no lo entendía. Y más cuando llegue con mi ropa tan primaveral o esos vestidos de flores que había comprado en una de esas tiendas de descuento de mi natal Barranquilla.

Odio el transporte público, porque tuve que cambiar mi personalidad mi forma de vestir, de los colores vivos, pase al negro y de las faldas a la rodilla pasar a los leggins (que nunca usé hasta ahora y no me acostumbro).

En aquel entonces, una vez pregunte a una compañera de clases: -¿Por qué  pasa esto en el metro y sobre todo con las mujeres?, me responde: -Lau por desgracia, si usas faldas o te vistes bonito te califican de….- Ya sabes, ese estereotipo del que no me avisaron.

En ciudades como Londres y Francia se puede ver a las mujeres elegantes, bien vestidas, oliendo a Channel, tacones y una buena bolsa Luis Vuiton en el metro, y pasan desapercibidas.

Foto: Pasarella de una marca de Lencería en el metro de Londres

En la gran Ciudad de México note un gran problema, que usar el metro es sinónimo de ser pobre, naco (ca) y perdedor (ra)…no digo que lo sea. Pero es lo que hemos permitido, por no exigir un transporte digno y a la altura de una “Ciudad de Vanguardia como esta”. La ciudad de vanguardia que tanto presume Miguel Ángel Mancera y sus distinguidos colaboradores.

La verdad yo no pienso así, un metro bien cuidado, eficiente y seguro, es un transporte público de primer mundo. Yo uso el metro pese a todo.

Señalo varias razones porqué digo esto, y los mismos ciudadanos lo han construido, dejando de lado mis malas experiencias en el metro en las que también he sido víctima de “blujeaneadas”,  golpes, y baboseadas. O aquella vez que tuve que salir corriendo porque un personaje, se sacaba su miembro viril … ni me quiero acordar.

Ahí les va mi lista de conocidos o cercanos que se hacen a su cochecito, por:

1. EL marido que se endeuda por un coche, mi amiga me dijo que recién casada su chico se lo compró porque no iba a permitir que su esposa anduviera desgastándose en el TP. Y se sobrentiende que, si, más adelante es una necesidad por el tema de los niños y la escuela...pues -ese es otro tema-, las escuelas públicas deberían diseñar un sistema subsidiado de transporte, ¿creo que tampoco se ha salvado de los espaguetis que se forman a las afueras?

2. Otra: Otra amiga que lleva viviendo toda su vida aquí, dice que no se mueve en metro porque nunca le enseñaron a tomarlo y no sabe moverse,  el día que chocó su carro que nos saldríamos porque “no tenía coche”, ustedes los conocen los que literal se paralizan sin el vehículo.

3. Vivo en la periferia de la ciudad y por donde vivo no pasa ni un micro bus…y a fuerza el coche.

4. Me soprendí también, que hasta el panadero, el tortillero, el domicilio de la fonda etc...usan coche. 

5. El Godínez que se endeuda también porqué quiere llegar pulcro a la oficina y no quiere que lo anden asaltando o como tiene novia no la quiere llevar y traer en metro –que oso-.

No acabaría las razones, cada quién compra el vehículo por alguna razón que es completamente comprensible y respetable. Pero el común denominador es el mismo, odio el metro porque sudo como cerdo, es inseguro y etc…tres de cada diez así lo considera, según una encuesta de Parametría.

Pero no contaban, con la astucia de los gobiernos de turno que prefirieron llenarse los bolsillos dando contratos para hacer vías, y más vía y más vías….que se olvidaron de optimizar lo que ya se tenía. Es una miseria lo que se invierte en transporte público para lo que subió el metro de golpe. No se ven reflejados los 5 pesos que nos subieron el metro, de los 4.2 millones de pasajeros que cada día laboral transporta el STC ¿A dónde fue a dar esa lana?

Vuelvo a mi realidad, por si se preguntan, no tengo coche, le quise dar una oportunidad al taxista, al microbusero y al metro. Pero me fallaron, y a usted también, el gobierno no ha metido mano tampoco.  

Un día iba para una entrevista de trabajo, ya saben, bañada, perfumada, elegante con mi mejor traje sastre, nada de las faldas por las que nos satanizan, el taxista me escaneó completa con la mirada, ¡enfermo! Quise gritar, pero tenía prisa.

En el metro, opté por llevar mis tacones en una bolsa, hacerme un chongo y echarme el labial mientras camino, el rímel en el ascensor y se acabó. O en otros casos cuando tengo una cita importante, salgo muy sudada de la caldera del metro que a propósito los ventiladores muchos no sirven…sale uno sudado y corro al Starbucks a ordenarme y acicalarme. Si se identifica con este caso.

El micro bus,  lleno y la silla improvisada de cubeta boca abajo del chofer, y te dice: -siéntese damita-, al menos para no ir de chango, colgando fuera. Sin mencionar que sales oliendo a diésel.

Sólo un poco de humor, el problema con los buses y microbuses es que dan unas descargas de humo, a esos deben regularlos también. Son mafias con las que los gobiernos de turno no han decidido tocar,  ¡oiga! señor Jefe de Gobierno de turno no ve que es el segundo transporte más usado por los capitalinos según las encuestas ¿Por qué no lo mejoran, le invierten, se aprovecha mejor con mejor parque vehicular, invéntese algo?  Y si quiere embólsese algo…pero ¡haga algo!

   vs 

Y lo peor ¡están asaltando en los camiones! ¿A poco?,  no tengo la cifra exacta a la mano, pero… ¿Por qué no, una experiencia de campo? donde vivo a cada rato se escucha de que suben a asaltar, en su colonia también ¿verdad?,  y un día que tomé uno, acababan de bajarse los rateros y yo me subía. Lo note porque la gente tenía cara de espanto y preguntándole al de al lado: psss ¡ey! ¿Qué te quitaron?

Afortunadamente llegó el Uber y me salvó, pero no soy tan solvente como para darme esos lujitos, y más ahora que la tarifa dinámica se disparó por la mayor demanda y menos coches, porque a ellos también les afecto el “Hoy No circula”.

No me las doy de diva, no me creo la bella más fea, lo único que tenemos en común es que tenemos los mismos problemas de movilidad, el enigma con el que usted y yo nos enfrentamos a diario.

…y así es que vine a dar en la segunda ciudad del mundo con el transporte público más peligroso para las mujeres, con datos publicados en el informe del Foro Económico Mundial (WEF) en conjunto con la Fundación Thomson Reuters. Estudio en el que participaron 6 mil 550 mujeres de 20 ciudades del mundo. 

Si, ya se...el primer lugar lo ocupa Bogotá Colombia, este si me sorprendió y se lo voy a mostrar a mi señora mamá.

Eso pasa con las ciudades mal pensadas…no me lo tomen a mal. En doble sentido porque las mujeres no podemos movernos libremente y porque no se pensó a futuro, que iba a crecer tanto. Mal pensada en su sistema de transporte, seguro, aseado, de calidad.

En Colombia hay un lío en Bogotá, están en pañales –ni hablar- no avanzan con el metro por una pequeña diferencia entre la anterior administración y la actual, como dirían mis paisanos: ¡pendejadas! , y en el tema del UBER no han progresado.

Por su parte en la CDMX, ahora todo lo quieren hacer a última hora -eso lo llevamos en nuestra sangre latina- las contingencias ambientales desnudando el nido de corrupción por todos los frentes, ¡ah! Y ni hablar del puente hasta el lunes porque les quedó grande el asunto para resolver lo de los IMECAS, y las bocanas apetitosas de nata negra que nos comemos todos los días.