Reseña | Maze Runner: Prueba de Fuego

Una cinta con algunas buenas secuencias de acción, una fotografía decente y que cuenta con la actuación de grandes actores como Giancarlo Esposito, Patricia Clarkson y Aidan Giller. Desafortunadamente, esos tres elementos no bastan para sostener una película de más de dos horas.

Maze Runner: Prueba de Fuego, la secuela directa de la cinta Maze Runner que salió en 2014 y que también está basada en la famosa serie de libros; es una cinta con algunas buenas secuencias de acción, una fotografía decente y que cuenta con la actuación de grandes actores como Giancarlo Esposito, Patricia Clarkson y Aidan Giller. Desafortunadamente, esos tres elementos no bastan para sostener una película de más de dos horas.

Prueba de fuego cuenta con unos primeros 20 minutos bastante interesantes, en los que mantiene un buen ritmo y plantea varias incógnitas y un objetivo para los personajes. Lo malo viene cuando descubrimos que ese objetivo es alcanzado rápidamente y que sólo era un puente hacia una "aventura" mal narrada.

El mayor problema de la cinta es que nunca adquiere un tono propio y no es coherente consigo misma.

Al principio, la cinta muestra tintes Sci-fi, para después convertirse en un intento por lograr la atmósfera de The Walking Dead, combinado con algo del género de horror. Posteriormente, aproximadamente a la mitad de la película, se tocan otros puntos donde aparecen "mercenarios", "drogas", una rebelión, traiciones y muerte sin sentido…básicamente como si hubieran mezclado todos los gustos de un adolescente en una sola cinta, sin tener mucha idea de cómo contar una historia o desarrollar los personajes.

Lo más preocupante es que no tiene un público muy bien definido: la historia, por un lado, es simple y hasta infantil, pero la forma en que se nos presenta es más "adulta", o por lo menos eso intenta hacer en algunas secciones, sin lograrlo del todo. En pocas palabras, trata demasiado por ser tomada en serio.

Gran parte del problema es que la película quiere mostrar muchas cosas, pero al mismo tiempo no cuenta nada nuevo, lo cual resulta en escenas que no aportan nada y en un montaje rítmico y tonal mal logrado.

Las escenas de acción, además de que se ven demasiado coreografiadas, no tienen justificación alguna dentro de la historia; sino que literalmente parece que alguien tomó el guión y decidió poner una escena de acción cada 15 minutos, lo ameritara o no la trama.

Lo anterior hace que la película, luego de haberla visto durante los primeros 40-50 minutos, se vuelva repetitiva y cada vez con menos sentido. Entonces para cuando pase la primera hora, sentirás que llevas 3 horas viendo exactamente lo mismo. 

Y con repetitivo no me refiero a que sólo veamos los mismos hechos una y otra vez en distintas locaciones, sino también a que los personajes nunca evolucionan dentro de la trama, y me refiero principalmente a los personajes jóvenes, quienes, se supone, son los protagonistas. 

Es necesario mencionar que casi todo el elenco joven de la cinta interpreta personajes planos, cliché, fácilmente reemplazables e intrascendentes…contrario a lo que sucede con los personajes de Giancarlo Esposito o Aidan Giller, quienes inyectan dinamismo a las secuencias en las que participan. Fuera de eso, sobra decir que es un talento bastante desperdiciado. 

Tomando en cuenta la falta de historia, personajes nada memorables, y muchísimos huecos en la historia, la verdadera prueba de fuego se convierte en aguantar las más de dos horas viendo la secuela de Maze Runner sin aburrirte, que por cierto, logró quitar el único valor interesante y diferenciador que tenía la franquicia frente a otras cintas similares: el laberinto.

Calificación: 5/10

Casualmente entretenida, pero mayoritariamente mala y aburrida.