LA PRÓXIMA REBELIÓN CONTRA LÓPEZ OBRADOR

Mientras la neo oposición a AMLO y a MORENA  aparentemente duerme y reflexiona sobre el tren que les pasó encima, ya algunos actores políticos se están moviendo.
 
Mientras la neo oposición a AMLO y a MORENA aparentemente duerme y reflexiona sobre el tren que les pasó encima, ya algunos actores políticos se están moviendo.

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PUBLICADO ORIGINALMENTE EN SDP NOTICIAS 14 DE AGOSTO DE 2018

A pesar de que lo ha negado reiteradamente, Andrés Manuel López Obrador está tentado a ejercer el poder omnipresente y vertical al que está acostumbrado desde sus años de líder estatal del PRI en Tabasco. Como ocurrió en ese entonces, la rebelión de los poderes locales se dejará sentir tarde o temprano.

La nota de Claudia Guerrero en REFORMA, “Andrés Manuel López Obrador giró instrucciones a 32 delegados estatales y 264 delegados  regionales para que en los Estados los recursos federales lleguen directo a las familias y sin intermediarios. El propósito, según dijeron algunos nuevos delegados, es que los recursos públicos ‘no vayan a la bolsa de los Gobernadores’, no los toquen ni ellos ni un diputado o un Alcalde y tampoco cobren moche por su asignación”.

La experiencia y la historia, sin embargo, dictan lo contrario. En 1983, al asumir la dirigencia estatal priista, AMLO hizo cambios radicales a la forma de conducir este partido: lo acercó a grupos sociales del otrora “Pacto Ribereño”, por intermediación de Graco Ramírez –entonces líder del PST- se acercó a líderes socialistas y comunistas y hasta conoció la estructura vertical del Partido Comunista Cubana que lo llevó a crear las figuras de delegados del partido en los 17 municipios so pretexto de ser auditores pero también gestores de los recursos públicos, y adicionalmente encargó la creación de un himno a Alberto Zentella Rodríguez.

¿Cuál era la función de los delegados municipales del PRI? De la mano de Cruz Gang y Pedro Jiménez, con la anuencia del gobernador Enrique González Pedrero, “El Rojo”,  López Obrador determinaba qué recursos y obras habrían de destinarse a cada municipio de Tabasco. Los delegados eran los encargos de la entrega, la vigilancia y la “cacaraqueada” de los recursos estatales y federales, atribuidas al líder del priismo estatal. No sólo eso, como instrucción del líder del partido predominante y para poder operar dicha estructura paralela al poder institucional, también estableció “cuotas” a los alcaldes y demás representantes populares para financiarse.

Por supuesto, las instrucciones no fueron bien aceptadas por los 17 alcaldes del PRI que entre agosto y noviembre de 1983 iniciaron la rebelión contra Andrés Manuel López Obrador acusándolo de quitarles funciones, de apropiarse de las acciones de gobierno que ellos realizaban e impulsar en las figuras de “comités de base” a sus potenciales cuadros para las próximas candidaturas.

Gustavo Rosario Torres, entonces alcalde de Centro, encabezó en  noviembre de 1983, la rebelión de los ediles priistas contra el líder del partido y amenazaron al gobernador con escalar el conflicto a otros niveles si no eran atendidos. O los alcaldes o Andrés Manuel.

Enrique González Pedrero tuvo que doblegarse a la rebelión de los  alcaldes y pedir la renuncia a Andrés Manuel López Obrador pero ofreciéndole la Oficialía Mayor estatal. Citada por George W. Grayson en Mesías Mexicano, el gobernador le habría dicho: “ya que quieres manejar tú los recursos públicos a tu modo, ahí tienes la Oficialía Mayor”, a lo que éste, ofendido, rechazó con una renuncia sentida.

Al arranque de 1984, gracias al apoyo de la familia de su esposa Rocío Beltrán Medina y en particular del tío de ésta, Pedro Reséndez Medina, la familia de AMLO se estableció en la Ciudad de México y consiguió empleo sin problemas. Y más aún, gracias al apoyo irrestricto de Ignacio Ovalle Fernández es que consigue la Dirección de Promoción Social del Instituto Nacional del Consumidor (Inco).

Regresando al presente, mientras la neo oposición a AMLO y a MORENA  aparentemente duerme y reflexiona sobre el tren que les pasó encima, ya algunos actores políticos se están moviendo. Uno de ellos, el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como “Alito”, y quien es asesorado por connotados políticos tabasqueños, convocó a los que no se identifican “con las corrientes que ganaron la elección federal” a cerrar filas en un “gran foro” federalista, la “alianza ciudadana más grande de todos los tiempos” para impulsar un proyecto de nación, y se declaró “listo para construir el nuevo liderazgo nacional”.

Del lado del PAN, muchos miran a dos grupos, el de Javier Corral y del  grupo Guanajuato para rescatar a su partido y para hacerle frente a las acciones del próximo presidente entre ellos sus delegados. El gobernador electo de Jalisco, Enrique Alfaro, de plano ya brincó y advirtió que él sólo se entenderá con el Presidente de la República. Jaime Rodríguez “El Bronco”, tampoco canta mal las rancheras y está preparando una posición.

José Luis Soberanes, ex presidente de la CNDH, jurista reconocido, ex integrante del primer Grupo Galileo,  publicó de manera contundente en su cuenta de twitter @JoseLSoberanesF: “Pensábamos que los delegados federales irían como virreyes a mangonear en los estados; pero no, en el más puro estilo priísta, irán a gastar el presupuesto social para preparar sus propias elecciones como gobernadores o gobernadoras de sus estados”.

Como es imposible hacer que el próximo presidente cambie de  opinión, y así como se mantuvo en su terquedad cuando fue líder del PRI tabasqueño, no se duda que estas figuras de delegados sea la semilla que incube la oposición a su gobierno, que por ahora brilla por su ausencia.