Los Siete Pecados del Pre-presidente @lopezobrador_

Publicado: SDP NOTICIAS mié 11 jul 2018 11:16
 
Andrés Manuel está trabajando con el equipo de transición y barajando los nombres con quienes habrá de gobernar

 

 
 
Andrés Manuel está trabajando con el equipo de transición y barajando los nombres con quienes habrá de gobernar

Foto propiedad de: Internet

Andrés Manuel López Obrador ganó la Presidencia de México el 1 de julio y aunque previsible, su triunfo consumado sí sorprendió a quienes teníamos constancia de que no le gustaba ganar. Una elección democrática que calló bocas de diversos opinadores que anticipaban fraude o que “la mafia no lo dejaría llegar”.

Ahora, ya instalado como cuasi Presidente Electo, Andrés Manuel está trabajando con el equipo de transición y barajando los nombres con quienes habrá de gobernar, además de mandar señales que tiene contrariados a sus seguidores fieles y a sus detractores preocupados.

Muy temprano para adelantarnos sobre el  escenario del que será su gobierno y su estilo personal, pero sí podemos enlistarle una serie de riesgos a los que no deberá caer por más que voces le susurren al oído para que así sea y caiga en los “pecados capitales” de un mal Presidente:

1.- La tentación autoritaria. El poder engolosina, sin duda, y más cuando en las urnas los ciudadanos entregaron carro completo para que el Presidente tenga dominio de las Cámaras de Diputados y Senadores, el control de Congresos locales, de nuevos gobernadores y posiblemente algunos más que se le unirán en la desesperación por sobrevivir al morenazgo. Pero mal haría si cree que el hartazgo ciudadano a los malos gobiernos del PAN y PRI son para imponerse por encima de las instituciones, tomar el dominio total del Legislativo, tratar de hacer lo mismo con el Poder Judicial y controlar las entidades con 32 delegados únicos (como lo hizo en su natal Tabasco cuando fue líder del PRI estatal colocando delegados del partido por encima de los alcaldes y que motivara su distanciamiento con Enrique González Pedrero).

La vocación republicana es la que debe estar por encima  de esas tentaciones a la que todos los poderosos quieren, pues después de la imposición a los otros poderes de la Unión viene el buscar el control de los individuos (como el Gran Hermano diseñado en su momento por Fujimori en el Perú, lo que hace Putin en Rusia o Dick Cheney en los Estados Unidos).

2.- La  campaña permanente. Estos diez días postelectorales no han sido fáciles para ninguno de los actores políticos centrales; al presidente en turno le quedan aún más de cuatro meses, pero tiene encima la sombra y el poder virtual de Andrés Manuel López Obrador quien sigue haciendo promesas y elevando las expectativas de una administración que todavía no conoce a fondo. Más aún, la advertencia de que cada dos años hará una consulta para saber de su permanencia o no en el poder es riesgosa para todos, pues ello implica que hará campaña permanente en lugar de gobernar y tomar medidas fáciles y populares en lugar de medicinas amargas cuando así amerite la ocasión, y sólo para no perder en las consultas.

Desde el primer momento de su gobierno, es necesario  que descarte ya la campaña permanente y enfocar su comunicación política a gobernar y a construir el consenso social. Otto Von Bismarck, multicitado en tiempos de campaña, apuntó que “el político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación”. Queremos que AMLO sea un Estadista de altura de miras y no sólo un político tabasqueño.

3.- El culto a la personalidad y los zalameros mediáticos. Las luchas sociales de AMLO en Tabasco trascendieron al ámbito nacional pero no se habían dado ningún tipo de expresiones como las que arrojó el programa de apoyo a los adultos mayores, las cuales salieron a la luz en 2005 con el famoso desafuero. Las manifestaciones de apoyo social al gobernante local al que pretendía “la familia presidencial” aplastar hicieron surgir imágenes pseudo religiosas alrededor de López Obrador.

Digamos que desde entonces, el culto a la  personalidad de Andrés Manuel no ha disminuido y, por el contrario, creció en número de expresiones adoración, admiración, zalamería excesiva y fanatismo como pocas veces se ha visto en el país hacia un líder vivo, carismático y unipersonal. En este fenómeno han caído liderazgos sociales que imitan al tabasqueño, repiten las mismas frases y ofensas, el mundo bipolar es el mismo que comparte. El culto a la personalidad está en los periodistas militantes que nunca han criticado una línea a AMLO, los medios que lo tienen al rango de dimensiones religiosas y ahora una larga lista de conversos que ven al próximo presidente como la salvación esperada. Caer en la tentación del zalamero, escuchar adulaciones es llenarse de mentiras, cuando un jefe de Estado lo que requiere son voces críticas, ojos que lo alerten y vean lo que nadie más alcanza a ver.

4.- El mandato ciudadano o la repartición de cuotas. Un dilema para Andrés Manuel tiene que ser el respeto al contrato social (ciudadano) adquirido en la pasada elección. ¿Cuál contrato?, el que prometió erradicar desde el poder: la corrupción, la inseguridad y la desigualdad social. Nada fácil si desde este momento comenzamos a observar que quienes conducirán el aparato de gobierno son pagos de cuotas, clientelismo y no a las figuras que pueden llevar al país a una conducción responsable. En este momento ya hay quienes justifican y apuntan que AMLO será el más vigilado y más exigido, que nunca recibió un trato similar presidente alguno. Bueno, pues sí, por eso ganó y los ciudadanos le entregaron todo, todo, todo.

5.- El capricho por encima de la razón. Dos ejemplos claros están construyéndose, por un lado la propuesta del Tren Maya, viejo reclamo del sureste y cuya viabilidad hoy es imposible por los daños ambientales y el costo beneficio, tanto social como financiero. El otro es el NAIM en Santa Lucía, siendo esta sede descartada por asuntos de seguridad nacional y porque técnicamente es poco compatible con “lo que se imagina” el próximo mandatario de la nación. Las decisiones políticas a capricho de los gobernantes han sido un lastre del viejo régimen. En este momento, está en condiciones de corregir.

6.- La reinvención del país. Las voces sensatas del equipo del próximo Ejecutivo Federal saben que hay cosas que se hicieron bien, que costó mucho tiempo y esfuerzo romper con tabúes y mitos históricos. La campaña terminó y es justo hablarle a los ciudadanos con verdad y razón y no darles la oferta de que el país se reinventará como cada seis años o peor, que quizá hasta una nueva Constitución se habrá de impulsar para que el país sea diferente. En materia de seguridad no puede haber improvisaciones ni ocurrencias; en política económica el Banco de México es la institución más sólida de América y debe respetarse; las reformas estructurales requieren su revisión para hacerlas funcionar más no para cancelarlas o regresar al pasado que a nadie conviene. Están en el tintero reformas pendientes, como la hacendaria y la antimonopolios, que deben hacerse y con el respaldo ciudadano ganado en las urnas no tendría que haber resistencias de los empresarios; pero este tipo de acciones deben hacerse con absoluta responsabilidad.

7.- El futurismo. El nombramiento del primer equipo siempre genera que se anticipen escenarios sobre el 2021 y el 2024, como ocurre con Marcelo Ebrard o quienes buscan mejor lugar para Tatiana Clouthier. Desde ya AMLO debe parar y condicionar a todos sus funcionarios a no pensar en el futuro electoral sino en sacar al país adelante. Si alguno de sus próximos secretarios de Despacho asumen su papel para una gubernatura o ganar más poder, entonces los golpes bajo la mesa no se harán esperar y pueden colapsar un naciente proyecto.

Hasta aquí una primera reflexión de lo que debe ser  y lo que es el perfil del próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Igual y estoy equivocada y entonces nos sorprenderá con el gobierno más republicano y democrático de todos los tiempos. Ojalá.

 

alexiabarriossendero@gmail.com