Los primeros diez días que conmovieron a México... Los pasos de López

Los diez días que conmovieron a México… los primeros pasos de López

TT Especialistas en Medios del 1 al 9 de Diciembre 2018

Fuente: Especialistas en Medios, TT del 01 al 09 de Diciembre de 2018.

  @AlexiaIncomoda

Hasta ahora no hemos leído la primera gran crónica que describa, puntual y objetivamente, qué tipo de Presidencia está haciendo Andrés Manuel López Obrador. Lamentablemente, la prensa mexicana no tiene a un John Reed, que haga un recuento testimonial de los primeros grandes acontecimientos de la Revolución Rusa de octubre de 1917. Triste, porque van de los zalameros hasta los catastrofistas. Mi humilde aportación es a la distancia, pues lejos estoy del epicentro de la toma de decisiones y más desde la barrera (la sociedad) donde se sienten los impactos de cada declaración, cada programa anunciado o cada buen deseo que, sopesándolo bien, resulta no ser tan agradable.

Desde mi posición de observadora, atendiendo a los discursos, acciones y debates alrededor de los primeros días del presidente López Obrador, he de enlistar lo que considero sus ocho características:

Uno. Los orígenes del descontento y la prolongación del resentimiento. Es menester que AMLO tenga a bien definir y llamar realmente a la reconciliación. Los mensajes de odio de quienes lo aborrecen son igual a quienes son sus seguidores, su feligresía y cuya vocación acrítica puede no tardar en salir a las calles. Nada peor le puede pasar a su gobierno que tener resentidos que busquen hacer “justicia” por mano propia o se crean que los ministros del Poder Judicial, los opositores del “PRIAN” o “la mafia del poder”, la marcha fifí, deban ser aniquilados “por el bien de la Cuarta Transformación”.

Dos. Los catastrofista y los miedos al poder metaconstitucional El linchamiento mediático y político al Poder Judicial de la Federación y sus representantes, en la más irracional campaña (nada más absurdo que creer que la defensa es por los salarios), es lo que da aire fresco a sus detractores que anticipan el fin de la democracia, pero también que se ve clara la intención de un regreso al viejo presidencialismo contra el que se luchó desde los años 60 del siglo pasado, en que era la voz del Presidente el que dictaba las leyes y el Congreso sumiso aprobaba, o que no había equilibrios con el Poder Judicial o instituciones ciudadanizadas para controlar los abusos del Poder Ejecutivo. En el caso del Poder Judicial, por supuesto, urge una reforma y revisión, pero dentro de los cánones de la institucionalidad no del poder presidencial a su manera.

Tres. Estado rector (Juárez) no Estado controlador (Cárdenas), ese es un dilema latente en el equipo económico de Andrés Manuel López Obrador. Si va por el liberalismo juarista, sería plausible que hiciera un apretón de tuercas a todos los poderes de la Unión para fortalecer la Rectoría estatal y evitar que sean los empresarios locales y capitales transnacionales los que impongan la política en el país. Pero si pretende implantar una “economía ficción” como la que hicieron en su momento Echeverría y López Portillo en México, los K en Argentina o Maduro en Venezuela, daría un paso muy atrás a los alcances de un país tan desigual como el nuestro.

Cuatro. El fin de las instituciones provisionales, parece ser la señal que un día apunta y otro corrige. La lucha de la sociedad civil organizada desde 1985 fuer para abrir la participación ciudadana, ciudadanizar la democracia e institucionalizar al país, esto es, que órganos reguladores fueran más ciudadanos y autónomos y menos gubernamentales. Pero eso no lo han entendido o lo están echando a perder en lugar de perfeccionarlos quieren pervertirlos (como las consultas y referéndums) revertirlos (INE, INAI, IFT, CJF) para que respondan al gobierno en turno y a la lógica de la 4T.

Cinco. El frente de la Cuarta Transformación frente a la Contratransformación dispersa (por ahora) están en una etapa de incubación. La única oposición real a la 4T está en la prensa antiAMLO, porque ni PAN ni PRI ni otros actores políticos existen, están desaparecidos. La prensa crítica, razonada una y enojada otra, y la opinión pública crítica e independiente podría ser una enemiga pequeña mas no para desdeñarse. Es más fácil fallar en el gobierno que desde la oposición y no faltará que en el corto plazo emerjan algunos liderazgos que hagan frente a AMLO, incluso, desde el mismo caudillismo.

Seis. Homilías mañaneras y el vacío comunicacional. La costumbre de AMLO de las conferencias mañaneras tienen poco contenido informativo de su gobierno y mucho discurso moralista. Este ejercicio que como jefe de Gobierno del DF tuvo éxito, en este momento sólo está dirigido a los feligreses, esos que valoran tanto la prédica litúrgica u homilía que escogen la Misa Mañanera por el predicador, para refrendar su fe y para aceptar los designios del día a día. Mientras AMLO domina la escena pública y los medios tradicionales y digitales (un estudio de Especialistas en Medios registró que en redes sociales, los primeros siete días de gobierno el hashtag que dominó las impresiones con más de 150 mil diarios), los integrantes del gabinete no aciertan en marcar ninguna agenda: o hacen promoción personal, se contradicen o están desencanchados para responder a una prensa demandante de información. Está fallando la comunicación social y no existe otra política de información que la del Presidente y eso debe corregirse a la brevedad; comunicar bien también es gobernar.

Siete. La fuerza de la razón contra la voluntad de un solo hombre. La soberbia de los 30 millones de votos parece ser la justificación para que se crea que por ello debe tener la razón en todo. La imposición por encima del consenso no es por lo que los ciudadanos le dieron el mandato supremo. La diversidad de opiniones, el disenso interno y el que existan voces que critiquen, adviertan riesgos y consecuencias son muy evidentes (urgente que tengan a prospectólogos en el equipo). Más razón y menos soberbia, sería lo recomendable y que sus zalameros dejen de aplaudir gratuitamente todo.

Ocho. El afianzamiento del poder y el plan transexenal. Este mensaje es muy preocupante; desde la victoria está latente que detrás de la 4T hay un proyecto que va más allá del 2024 y prolongar “el proyecto de la Cuarta Transformación” (que ni en la UNAM han podido dilucidar) para que sea muy complicado desmantelar cuando se vayan. Es un mensaje temerario, irracional cuando aún ni siquiera sabemos de qué viene. Más aún, en manos de quién están dejando la prolongación del mandato de AMLO: ¿Marcelo Ebrard? ¿Ricardo Monreal? ¿Tatiana Clouthier? ¿Martí Batres? ¿Claudia Shienbaum?

La Revolución de Octubre de 1917 de Rusia, arrancó cuando cañonazo del crucero Aurora dio la señal de asalto al Palacio de Invierno, a donde se habían refugiado, y aterrados, el gobierno de Aleksandr Kerenski y unos militares leales. La resistencia duró muy poco y esa noche era una realidad el poder soviético, que en cuestión de días se haría también de Moscú. Comenzó la destrucción del todo lo que oliera al viejo zarismo y la implantación del régimen socialista.

Pero el régimen socialista ruso no la tuvo fácil. Al interior dos visiones de cómo conducir la revolución: Lenin/Stalin contra León Trotsky, que insistía en la “revolución permanente”. Perdió el segundo, ganó la visión “del camarada Stalin” y en 1989 acabó el proyecto de una transformación social que buscaban ser el contrapeso al capitalismo.

Para la reflexión.

PD: Al escribir estas líneas y antes de su publicación en SDP NOTICIAS, aún no se deba a conocer que se echaba para atrás la reforma educativa y que la nueva iniciativa era peor que la misma reforma peñanieta. Más aún, el gobierno de AMLO reconocía a Donal Trump como su amigo y reiteraba que México pagaría la construcción del muro. Un día antes, AMLO también anunciaba un plan para el sur-sureste con el apoyo de EUA y para contener el flujo de centroamericanos a los Estados Unidos.

alexiabarriossendero@gmail.com