Los cambios que nadie pide, las respuestas que nadie da

Tiene uno que escoger entre el desinterés ante un anuncio irrelevante para la vida de este país o la especulación y la magnificación del actuar gubernamental estéril.

Uno de los grandes problemas con el actuar de este gobierno es que uno debe de ser pitoniso o espía para comprender los movimientos que desde Los Pinos y sus subsidiarias se dan.

En su mensaje para anunciar los cambios de gabinete el presidente Peña aseguró que estos responden directamente a los desafíos que se tiene como país. 

De los cambios anunciados este jueves, sólo los de Educación y Seguridad parecen solventar la necesidad de un cambio inmediato en ambos sectores, un volantazo.

El primero, para concretar una reforma educativa inconclusa, debilitada por una falta de liderazgo del ahora exsecretario Chuayffet (¿dónde estuvo cuando la crisis del IPN?), y el segundo porque el peso de la criminalidad en la vida diaria de los mexicanos no amaina, con todo y datos (oficiales e incompletos) positivos a cuestas.

Pero, ¿y lo demás?

¿Qué sectores mayoritarios pedían que se fueran los titulares de la Sagarpa, Turismo, Semarnat, Relaciones Exteriores, Desarrollo Social, Desarrollo Territorial y el ISSSTE?

Inconformidades siempre las hay, pero una demanda ciudadana sólida no la había en contra de los titulares de estas dependencias.

Ésta es la agenda apremiante que requería cambios, sectores que en lo que va del presente sexenio se han mantenido relativamente estables, incluso exitosos, como es el caso del turismo que no deja de venir al país a pesar de los periodicasos que llegan desde el exterior en materia de seguridad. 

A vuelo de pájaro las urgencias no están ahí. No se ve una mayor apertura democrática, o un énfasis en la rendición de cuentas de la clase política, un viro radical a la forma en que se gasta el dinero público o una nueva estrategia hacendaria y económica, nada de esto está ahí.

Desde septiembre pasado corre por el país el fantasma de la violencia ejercida por la propia mano del Estado, la humareda de la indignación espantó a algunos y (nos) emocionó a otros, mientras que el incendio de la desaceleración económica acabó por desinflar sueños; ese 4% de crecimiento económico esperado en 2015 fue una broma cruel.

Preguntas han sobrado y las respuestas han sido escasas. El gobierno se responde solo a preguntas que nadie le plantea.

De estos cambios ninguno sorprende a los mexicanos comunes y corrientes, al mesero que me sirve el café ni al valet que tengo frente a mí. Sorprende sólo a la opinocracia que se jacta de información de primera mano y a los allegados a las oficinas de gobierno. 

Tiene uno que escoger entre el desinterés ante un anuncio irrelevante para la vida de este país o la especulación y la magnificación del actuar gubernamental estéril.

Cabeza en descanso 

Este lunes en Milenio DataLab revelamos que los nueve gobernadores que terminan sus mandatos este año dejan sin aclarar desaseos en el ejercicio del gasto público equivalentes al presupuesto total de Aguascalientes.

- ¿Qué se hizo con esos 16 mil millones de pesos que la Auditoría Superior de la Federación anda buscando?

- En la siguiente ventanilla igual le informan.

Quizá habrá que preguntarle a uno de ellos, José Calzada, que ahora forma parte del gabinete ampliado del presidente Peña.