¿Que hacemos (ellos) con El Chapo?

La política dice que El Chapo pertenece a las rejas del Altiplano. La razón le tiene guardado un boleto directo más allá del Río Bravo.

 

Sin sorpresa recibí la noticia de la captura de El Chapo, quien con su fuga puso en ridículo al presidente mismo y a todo el sistema penal mexicano. Enemigo máximo de la administración PRIista.

Desde hacía meses, columnas de enterados, así como notas periodísticas,  daban  cuenta de un círculo que cada vez se hacía más pequeño entorno al capo. Herido en una pierna al aventarse a una barranca cuando huía de la Marina, en el Triángulo Dorado, El Chapo tenía sus días contados en libertad.

La pregunta ahora que todos tenemos en boca es: ¿Y ahora qué van a hacer (ellos, los de Los Pinos) con El Chapo?

Esta va a ser la tercera vez que pise la cárcel y está en duda si el gobierno mexicano por fin cederá ante la solicitud de los Estados Unidos de extraditarlo.

“Acá se los cuidamos”, dijeron desde Washington.

“No, gracias, yo puedo”, les contestaron.

Y pues no pudieron. Se escapó y ahora la DEA, presurosa, felicitó al gobierno mexicano (ayudado por las agencias de inteligencia estadounidense) por la re aprehensión. El apapacho va con mano por delante.

¿Dónde está parado el gobierno mexicano?

Ya falló una vez, y con esta buena noticia (porque lo es, el hombre es un criminal), el gobierno se lava un poco la cara después de un pésimo año para la imagen del gobierno federal; un 2015 que representó la continuación del malestar social generado desde el 2014 por los hechos de la Noche de Iguala, de escándalos en los Tres Poderes de la Unión y una economía nacional arrastrada por el hoyo negro de la inestabilidad internacional.

Si decide extraditar a el criminal, el gobierno mexicano indirectamente reconoce que eran correctas las inquietudes de los Estados Unidos sobre la ausencia de probidad y capacidad del sistema penitenciario mexicano de mantener al capo tras las rejas. Además, da pie a asumir que una tercera fuga es aún posible.

Si la administración peñanietista decide no dejarse llevar por la opinión pública, y guarda a El Chapo en una de sus cárceles, envía un mensaje de congruencia con su propio discurso. Uno en que se ha asegurado que, no sin dolor, México está avanzando, aprende de sus errores y sabe hacer bien las cosas de forma honesta.

La cosa es que aquí la suspicacia y el futurismo sí tienen entrada: ¿Y si se vuelve a escapar?

¿Qué significaría para un gobierno, cualquiera, que un criminal como El Chapo, por improbable que parezca –que no es lo mismo que imposible– se vuelva a escapar, por tercera vez, de un penal de máxima seguridad?

El análisis no me da para imaginar tal escenario. Sería una declinación tácita a las razones de un Estado de existir.

Aquí no cabe la tercera caída.

La política dice que El Chapo pertenece a las rejas del Altiplano. La razón le tiene guardado un boleto directo más allá del Río Bravo.

Cabeza en descanso

Ojo con el dólar a 18 pesos. Antes de aventarnos por la ventaja tengamos bajo vigilancia a la inflación, que anda en niveles muy bajos.

Mientras el tipo de cambio no se transmita en las despensas miremos la inestabilidad global sin tremendismos catastrofistas. Los mercados monetarios no saben de filias partidistas.

El Banco de México tiene responsabilidad constitucional de salvaguardar el poder adquisitivo de nuestra moneda. Tenemos a quién pedirle cuentas.

 

Columna originalmente publicada en Pie de Nota.