La violencia en tiempos modernitos

Narcotraficantes que explotaban bombas en plazas públicas, brutalidad policiaca en procesos de manifestación, migrantes cazados y exterminados, infieles ante una religión; ejemplos claros de violencia “justificada” desde una perspectiva interna. Esa reversión en la civilidad alcanza nuevos horizontes, fruto de la tecnología y nuevos procesos.

La violencia en tiempos modernitos Tomada de definicion.mx

Si se enteró sobre el cadáver colgado que disfrazaron en puente de La Concordia del Distrito Federal, sabrá el rumbo que tomará este texto. La civilidad es una falacia, la moralidad nunca ha dejado de gatear y el hombre ha eliminado la percepción de sus atrocidades.

Vivimos en el siglo XXI, ese clímax en la era digital, en el cual podemos observar los videos de gatos persiguiendo el punto rojo de un láser, junto a la nota de los decapitados por el Estado Islámico (ISIS). Hemos roto el cordón de la moralidad. El acceso a todo tipo de información, ha facilitado la insensibilización del ser humano ante eventos cruentos. Soy vivo ejemplo de ello, busco sátira en casi todo (excepto en la guerra).

La actualidad ha dado pie a un mundo de incertidumbre y desasosiego, en la moralidad y la justicia. La violencia ha sido mitificada. La identidad pierde relevancia. Mientras tanto, nuestra habilidad para encajar en la sociedad, ha sido relegada. La divinización de los buenos valores ha abandonado la individualidad de las personas, siempre y cuando no pertenezcan a un grupo socialmente aceptado. Esta precarización de empatía y reglas morales es común, sí, me refiero a la violencia.

La violencia ha evolucionado, cual Eevee con rocas evolutivas. Según la Organización Mundial de la Salud [1], existen tres tipos de este fenómeno: la autoinfligida, la interpersonal y la social. Así mismo, se caracterizan por la naturaleza de los actos: física, sexual, psíquica (incluye privaciones y descuido).

Hemos logrado caracterizar y organizar el tipo de violencia, judicializarlo y castigarlo, ¡felicitémonos! La Santa Inquisición es un ejemplo antiguo, pero acorde con la realidad medieval europea. Ahora poseemos nuevas instituciones, las cuales representan un descenso a la barbarie (¿?). Hemos logrado un común acuerdo, asesinar está mal, robar también y ayudar al desprotegido está bien. Vaya, este último ejemplo no es tan claro. Como pieza de Salvador Dalí, abstracto pero entendible.

Se logran acuerdos sociales, el individuo y sus preferencias se ajustan al grueso de la civilización. Hemos perdido los principios del equilibrio y el sentido de identidad. Somos seres sociales y nos ajustamos al grupo. Lo malo de esto, es que no siempre es la mejor opción. Como bien decía Amartya Sen, la identidad y la violencia, van de la mano. A mayor cuantía en el sentimiento de identificación con un grupo, mayor será la cantidad “admisible” de violencia, contra quienes amenacen dicha agrupación.

ISIS en medio oriente [2], linchamientos en pueblos [3], como ejemplos en tipos de violencia física. Son ejemplos de violencia psíquica el que aqueja a la comunidad LGBTI [4], anarquistas [5] (estos últimos se suelen caracterizar en violencia física). Y en los casos de violencia social existen las residencias médicas [6] y ritos de iniciación. Entre otros ejemplos. No conozco a alguien que no sea violento ¿Usted sí? Apuesto que usted dirá que usted no es violento, déjeme lo acuso, a esa misma conclusión llega la mayoría de presidiarios a nivel global.

Narcotraficantes que explotaban bombas en plazas públicas, brutalidad policiaca en procesos de manifestación, migrantes cazados y exterminados, infieles ante una religión; ejemplos claros de violencia “justificada” desde una perspectiva interna. Esa reversión en la civilidad alcanza nuevos horizontes, fruto de la tecnología y nuevos procesos.

Intentar justificar la violencia es aún más deplorable. Actualmente se ha considerado a la violencia como distracción de asuntos realmente importantes, a comparación de la creación de riqueza o redistribución de ingreso (ustedes elijan el bando). Y esta sólo tiene un enemigo, la legalidad. Así es, la legislatura que se modifica ante cambios en el órgano rector. Leyes que suelen ser más protegidas por las personas, a diferencia de la capacidad que tienen éstas para proteger a las personas. Sin embargo, esta transformación legislativa ha sedado la individualidad de ciudadanos a lo largo del mundo. Ha convertido humanos en desplazados, huérfanos, falsos positivos, víctimas de guerra, entre otros.

¿Pero podemos realmente juzgarlos fuera de un esquema legal en la coyuntura actual? Me cuesta concebirlo. El ser humano poco es consciente de la histeria colectiva, es un método de supervivencia, el mecanismo social de adaptación por excelencia. En este contexto de globalización y crecimiento de la población exponencial, la asocialización se ha convertido en la mejor barrera ante la violencia. Sin embargo, es un notorio cuello de botella, el arma de doble filo en la sociedad civilizada, principalmente en ambientes urbanos.

La elocuencia de las vidas rutinarias con la violencia se presenta con mayor frecuencia. Tiroteos en Estados Unidos [7] o trifulcas en el transporte público, entre otra infinidad de ejemplos. Esta gangrena recurrente en el andar ciudadano ha mermado la legalidad; no se puede tener un policía que vigile nuestros movimientos 24/7. No sabemos en qué momento podríamos ser víctimas de una agresión, lo cual es una cuestión de segundos.

Remontamos a la concepción de la defensa personal y la violencia “justificada”. Se ha creado una polarización de ideas, una integración en las responsabilidades de seguridad del Estado, se ha facilitado el derecho a la información. Según el cristal con que se mire, así como la persona que lo lea, esto puede incentivar o reducir la violencia. Dado que se han ido catalogando y regulando las acciones violentas, se ha minimizado la percepción entre ellas.

No olvido a un amigo (q.e.p.d), quien me dijo hace años, que haría todo por ayudar a su familia. Se esforzaba demasiado, era un ejemplo de ciudadano, sin muchas oportunidades económicas lograba solventar las necesidades básicas de su familia, incluso le había provisto lo necesario a su hermana menor, para que iniciara una carrera universitaria. Perdí el contacto con él, al final me enteré de su fallecimiento por un periódico. Era un secuestrador y murió abatido por la policía. En un principio, justifiqué su destino sin recordar lo mucho que se esforzó en sus años jóvenes. Fui injusto.

Pudo ser una consecuencia: la sociedad ha ido relegando a las personas a cometer atropellos de esta naturaleza reprobable, tal vez no. Sin embargo, la exclusión de grupos ya es el origen de cada vez menos pero más violentos individuos, quienes merman la pacífica y alienada vida de sus allegados. El Estado ha perdido relevancia como instancia responsable de la seguridad. El pluralismo ha devengado en nuevos y más elaborados tipos de violencia. Y cuando diferentes conceptos adquieren un carácter subjetivo, la violencia pierde significado. El respeto peleado con el humor, la justicia como el caleidoscopio legal de los gobernantes, y los intereses individuales. Estos como causa de distintos tipos de violencia, han minimizado nuestras percepciones con respecto a estas agresiones.

La violencia se ha metido a nuestros hogares. La globalización y la tecnología le han dado un asiento en nuestra mesa a la hora de comida. La seguridad parece absurda en esta nueva modalidad de brusquedad. Repito, la violencia no se justifica, pero debemos ser conscientes de nuestra propia ferocidad, ya sea social, física o psíquica. Sólo así seremos capaces de prever la violencia en contra de nuestros seres queridos, incluyéndonos.

La era en que el Estado se convirtió en nuestro guardaespaldas, se ha terminado. Es momento de crear el híbrido que reduzca la violencia, una mezcla entre instituciones y cultura, civilidad e información, autodefensa y respeto a la integridad ajena. Como bien decía Bertrand Russell: “En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras”. La violencia ha mutado, es hora de buscar nuevas soluciones, y por supuesto, evitar más cadáveres disfrazados que estén colgados en los puentes.

[1] WHO (2015) “Definition and typology of violence” World Health Organization, Violence Prevention Alliance, October 2015.

[2] The Asociated Press (2015) “ISIS calls on palestinians to ratchet up attacks” Haaretz Daily Newspaper Ltd., October 19, 2015 http://www.haaretz.com/israel-news/1.681246 consultado el 19 de octubre de 2015

[3] Vela, David S. (2015) “Linchamientos en México se incrementan por crisis en seguridad” Periódico El Financiero, 08 de marzo de 2015 http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/linchamientos-en-mexico-se-incrementan-por-crisis-en-seguridad.html consultado el 19 de octubre de 2015.

[4] Pérez, Celso (2015) 2015 “La ONU detalla medidas para combatir la discriminación contra personas LGBT” Despachos noticiosos, Human Rights Watch, 03 de junio de 2015. https://www.hrw.org/es/news/2015/06/03/la-onu-detalla-medidas-para-combatir-la-discriminacion-contra-personas-lgbt consultado el 19 de octubre de 2015

[5] Sánchez, Arturo y Poy, Laura (2015), “Embozados rompen la marcha pacífica del 2 de octubre” Periódico La Jornada, 03 de octubre de 2015, http://www.jornada.unam.mx/2015/10/03/politica/002n1pol consultado el 19 de octubre de 2015

[6] Gallardo, Patricia (2015), “#YoTambiénMeDormí, un movimiento que une a los médicos” El Informador.mx, 21 de mayo de 2015 http://www.informador.com.mx/mexico/2015/593335/6/yotambienmedormi-un-movimiento-que-une-a-los-medicos.htm consultado el 19 de octubre de 2015

[7] Los Angeles Times Staff  (2015) “Deadliest U.S. mass shootings | 1984-2015” Los Angeles Times, October 1st 2015 http://timelines.latimes.com/deadliest-shooting-rampages/ consultado el 19 de octubre de 2015