Dos días, una noche

No todo lo que brilla es oro. No toda Europa son palacios.

En medio de tanta volatilidad financiera, del capitalismo exacerbado y de la insensibilidad social a nivel mundial, Jean-Pierre y Luc Dardenne retratan la historia de Sandra, una mujer que sufre un colapso nervioso que la orilla a caer en un hospital e incapacitarse por unos días de su trabajo. Los patrones de la fábrica, alevosamente, proponen a los demás trabajadores tomar tiempos extras y rezagar el lugar de la obrera francesa.

Ella, al regresar a su trabajo, se entera de las medidas propuestas por los jerarcas de la fábrica. Durante un fin de semana, Sandra tiene la tarea de convencer a sus compañeros de no aceptar las condiciones propuestas para no poner en riesgo su empleo. Dicha labor la obliga a buscar a cada uno de sus compañeros y convencerlos, ya que ella necesita su empleo para poder subsistir.

El filme de los hermanos belgas capitaliza todas las injusticias y sometimientos de del entorno laboral del obrero, combinándola con la vida que cada persona lleva en su hogar. Salen a flote muchos sentimientos racistas, machistas y misóginos que la sociedad, en este caso la francesa, aún conserva en cada individuo que la conforma.

Tras mantener en gran parte del rodaje un sentimiento melancólico, Jean-Pierre y Luc aportan un contraste musical que inyecta una relevante dosis de ánimo en los personajes ante las circunstancias adversas. Es decir, apelaron al sentimiento real que aporta cada canción a un trabajador antes de su tortuosa jornada laboral. Una pastilla musical para animar la vida en situaciones deprimentes.

Dos días, una noche provoca que el espectador reflexione sobre su lado humano, su empatía con el entorno circundante, y además, subraya la separación de los poderosos sentimientos y problemas que atormentan la vida diaria -peleas con los maridos, discriminaciones, depresiones- del periodo laboral.

La vida de Sandra pone a prueba nuestros sentimientos más profundos como seres humanos, y demuestra que los hermanos Dardenne una vez más logran tirar el pedestal bello y único que Europa nos muestra.

A FONDO: Dos días, una noche, Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne, 2014, Bélgica-Italia-Francia.